Revolución, sin manos…

La verdadera revolución está en todos y cada uno de nosotros. Si aprendemos a amar – y no se puede amar lo que no se comprende profundamente – nuestro cuerpo, ya habremos ganado la más grande de las batallas. Contra el patriarcado y el sexismo controlando nuestra sexualidad y decidiendo por nosotros lo que nuestros cuerpos deben significar y expresar, contra el capitalismo alimentando y alimentándose de nuestras inseguridades. Contra cada ‘ismo’, está el amor.

"Empieza una revolución: deja de odiar tu propio cuerpo."

“Empieza una revolución: deja de odiar tu propio cuerpo.”

Amor radical, ofensivo, seguro de sí, sabio, fuerte, hermoso, escandaloso.

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