6 preguntas para el consentimiento

Intentando volver al blogueo bilingüe, les traigo un videito acerca del consentimiento.

El consentimiento es vital para que el sexo sea sexo, y no violación. Pero no nos enseñan nunca de qué se trata el consentimiento, o cómo buscarlo bien, así que en este video les comparto 6 preguntas que pueden hacerse para asegurarse de que el sexo que estan negociando sea consensuado.

 

Aqui la transcripcion del video:

Hola, soy Luisa Ramirez, educadora sexual, y en este video les quiero compartir 6 preguntas que he desarrollado para ayudarnos cuando no sabemos si lo que estamos haciendo o lo que estamos haciendo o estamos a punto de hacer es consensuado.

[texto en rosa: “¿cómo sé si esto es consensuado?”]

En el contexto de sexo pero también en otros contextos es completamente importante también. Entonces, si, 6 preguntas:

Pregunta #1: ¿Se sienten todxs libres de decir que no?
Si existe la posibilidad, sugerencia o potencial de consecuencias negativas para cualquiera. Como cuando hay un diferencial de poder, como entre maestrx y alumnx, el consentimiento no puede ser libremente otorgado. Una buena manera de promover un espacio seguro para decir que no es pre ambular preguntas con “Esta súper chido si dices que no, pero, ¿quieres hacer X? o “¿Te gusta X? Si no, podemos hacer Y, o lo que tu quieras”. Entonces, estas son formas que se puede checar, verificar, y asegurarnos de que existe espacio para un “no”.

Pregunta #2: ¿Se está entrando con entusiasmo?
Esto suena chistoso, pero si hay algún tipo de manipulación emocional, o preguntas cansonas, insistencia, coerción – o si el “si” suena más a un “Eh, ya que”, que a un “Si! Venga, con todo”- entonces es una buena idea verificar con nuestra pareja.

Pregunta #3: ¿Se vale cambiar de opinión? Y pregunta 3b: ¿Existe entre ustedes una confianza y comunicación de manera que todxs sabe que se vale cambiar de opinión?
El consentimiento verdadero se puede otorgar y retirar, sin tener que dar razones.

Pregunta #4: ¿Esta todo mundo de acuerdo?
Esto parece sentido común, pero eso luego eso falla. Entonces. La responsabilidad principal de checar es de quien inicia cualquier actividad sexual, pero es importante que todxs sepamos a lo que le estamos entrando. Entonces, si están en público por ejemplo, hay gente que pueda ver? Ellxs no están consintiendo a lo que están viendo. Entonces talvez consíganse un lugar más privado, más aislado, un poco más cubierto. Es importante que todo mundo que está participando, pasiva o activamente, este de acuerdo con lo que está pasando.

Pregunta #5: ¿Saben todxs a lo que están accediendo?
Si alguien es menor de edad, y/o si esta intoxicadx al punto de que se le barren las palabras o tiene bajo control motriz, es imposible que de consentimiento informado. De igual manera, si algún acuerdo previo al sexo se viola o se manipula a acceder – sea que tu pareja dijo que se puso condón y no lo hizo o si tú le dijiste a tu pareja que sabrías desamarrar las cuerdas en caso de emergencia y no sabes – el consentimiento que se da no puede ser informado.

Y, pregunta #6, finalmente: ¿El “sí” que se dio es a lo que están a punto de hacer?
El “sí” a una cita no es un sí a besarse, el “sí” a bailar no es el “sí” a agarrarle nada… CHICOS… un “sí” a besarse no es un “sí” a sexo vaginal, etc. El consentimiento a una cosa no implica el consentimiento a otra. Entonces hay que checar para cada cosa, sobre todo cuando son cosas nuevas con nuestras parejas – sean parejas de una noche o parejas de 10 años. Y ser lo más clarx y especificx que se pueda.

 

Estas son mis 6 preguntas. Espero que les ayude este video y estos tips para aclarar más el consentimiento, lo que significa, lo que no significa. Pueden comentar otras preguntas u otros tips que les han ayudado para saber cuando están teniendo sexo consensuado. Y pues, nos vemos en el próximo video.

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El caso Steubenville, y los culpables de siempre

Ultimamente ha habido más y más cobertura de casos de abuso sexual, en especial en India y en Estados Unidos. Encuentro bastantes problemas en cómo han sido manejados en muchos medios, pero supongo que es preferible a que nadie hable de ello como si no existiera, como ha sido por muchos años.

Este domingo fue el juicio de los dos chavos en la Steubenville High School en Ohio, y fueron declarados culpables. El caso circuló y resonó por redes sociales y periódicos locales e internacionales. Posiblemente la cobertura más criticada fue la de CNN.

 

Para una crítica buena y completa de la cobertura de CNN, clickea aquí.

 

Y claramente, a mi también me molestó mucho su cobertura, las palabras que eligieron usar, su enfoque en el sufrimiento de los violadores y no de la víctima, en cómo 3 años de cárcel (¡¡SÓLO 3 AÑOS!! pffft) van a arruinar su prometedora carrera. Como si una prometedora carrera te hiciera menos violador.

Pero vamos, dejemos de hacernos los tontos, el problema no es sólo esa reportera ignorante e insensible, ni CNN, ni siquiera – aunque sea tentador decirlo desde Latinoamérica – Estados Unidos.

Con una gigantesca advertencia personal del tipo “estuve cerca de llorar leyendo esto”, les paso algunas reacciones en Twitter al caso de Steubenville.

Pasan por mi cabeza mil conversaciones de mi adolescencia, unas que me incumbían, otras que simplemente escuché, maneras en que me enseñaron como evitar que me pasara lo que a la chica de 16 años de Ohio: no tomar mucho, no usar mini faldas, no salir muy tarde a la calle, no ir sola al baño, no quedarme sola en un cuarto con hombre(es). Tendré que preguntarle a mi hermano si a él le dieron lecciones de cómo evitar violar, pero puedo apostar a que conozco la respuesta.

Puedo apostar también que casi todo el/la que me lea puede encontrar en su propia memoria conversaciones similares, voces internas similares. Estas voces que nos controlaron y vigilaron sexualmente toda nuestra vida son las mismas que se perpetúan en la televisión, en el cine, en la pornografía. Son las mismas voces que nos hacen juzgar a la víctima y no a los victimarios, que nos hacen fijarnos en cómo un juicio afectará la vida de los violadores.

Como si por momentos olvidáramos la función del sistema de justicia. La primera y más importante vida arruinada por lo que ocurrió – desde la violación y sus efectos físicos y psicológicos, hasta el juicio y sus efectos emocionales, hasta la cobertura periodística y sus respectivos efectos – es la chica, la víctima. Otras víctimas importantes son los padres y cercanos de la víctima, y de los victimarios, en diferente grado y sentido. Mucho después, está la discusión de las vidas arruinadas de los violadores. Y no podemos olvidar, no es el mismo tipo de discusión: la víctima no hizo nada cuya consecuencia sea una vida arruinada, los violadores sí. Su vida arruinada es una consecuencia directa no del juicio (no solamente), sino de su decisión de violar a una chica. Igual que un asesino es culpable de las consecuencias sociales, legales y otras, no la víctima por haber muerto. Suena estúpido y obvio cuando lo traduces a otro crímen, ¿no? ¿Por qué insistimos en tratar diferente estos crímenes de género?

 

Y esto nace de lo mismo que he discutido ya en este y en mi otro blog, que es la vigilancia de la sexualidad femenina. Esta vigilancia viene desde siglos atrás: cuando Eva no pudo resistir morder la manzana y convenció a Adán de hacer lo mismo, condenando a ambos a salir del paraíso; la idea antiquísima de que la mujer usa su sexo para manipular al hombre a la irracionalidad; la ropa excesiva en casi cualquier religión para evitar la mirada masculina, etc. El hombre no tiene la culpa de sentirse irracional e incontrolablemente atraído a una mujer,  y es la responsabilidad de la mujer entonces ejercer controles sobre sí misma.

No es nuestra responsabilidad el que los hombres no nos violen. No sé cuantas veces tengamos que repetirlo, pero no lo es. Paso por paso:

1. No es nuestra responsabilidad usar ropa más holgada o faldas mas largas para ver si así no nos acosan sexualmente. Usar una falda larga no significa que somos unas frígidas o unas machorras, así como usar mini-faldas no significa que estamos abiertas a lo que el hombre quiera, o a su mirada grotesca e invasiva sobre nosotras.

2. No es nuestra responsabilidad beber menos para que así les quede más claro el NO. Tenemos tanto derecho como los hombres a cualquier actividad recreativa (legal o no, es igual de ilegal para ambos sexos, ¿que no?). La cosa es que alrededor de 70% de hombres en universidades gringas indica en encuestas que violarían si supieran que se saldrían con la suya. ¿Por qué no entonces decirle a los hombres que controlen su consumo porque pueden volverse violadores?

3. No es nuestra responsabilidad mandar señales más claras al coquetear, para que no vayan a interpretar un “me caes bien” con un “dame sexo ya”. Hay varias relaciones equívocas en el coqueteo, en las cuales no profundizaré hoy, pero aquí va mi resumen: a) ser amable no es coquetear, es como nos educan a las niñas a ser, así lo que queremos realmente es mandarte al demonio, b) ser amable puede también ser sincero en sentido meramente amistoso, no todo mundo va a bares y fiestas a conseguir pareja, c) así como muchos hombres coquetean por el puro juego, nosotras también podemos, d) coquetear puede querer decir “me gustas”, lo cual no equivale a “quiero acostarme contigo alguna vez”, ni a “quiero acostarme contigo hoy” ni a “quiero acostarme contigo ahora mismo”. “Me gustas” significa “me gustas”, punto. Y NADA – a excepción de una plática explícita y sobria en la que ambos acuerdan eso – equivale a “quiero acostarme contigo así esté yo ahogada en alcohol”.

Nuestra única responsabilidad es decir que sí cuando sí queremos, es responsabilidad del hombre respetar que si no decimos “sí”, o si no estamos en un estado de conciencia total, es un “no”. Y antes de que me digan que entonces elimino toda la responsabilidad de la mujer: no lo hago. He conocido chicas que quieren emborrachar al hombre para que él acceda a ciertas cosas: es lo mismo, es violación. Está mal. Cuando no es un sí sobrio, consciente, no coercitivo, es un NO. Y es responsabilidad del otro respetarlo. Es responsabilidad del otro las consecuencias legales y sociales que resulten de sus actos.

Una imagen que encontré y resonó bien feo en mis pensamientos.

Una imagen que encontré y resonó bien feo en mis pensamientos.

 

Aquí van unos tips útiles para evitar estas situaciones “incómodas” de juicios y coberturas en CNN y demás molestias comunes.

– Si estás tomado, asume que no eres candidato a la cama de nadie.

– Si la chava que te gusta está tomada, acepta que no va a pasar ese día. Mejor platica con ella, pásala agusto y talvez otro día puedan salir y hacer algo más.

– Si te gusta mucho una chica y está tomada y dispuesta, pídele su número o su nombre en redes sociales, y déjala en paz. Lo peor que puede pasar es que se arrepienta de habértelo dado o tú de habérselo pedido. Lo mejor es que otro día salgan y hagan o deshagan, ambos conscientes de ello.

– Si algún amigo tuyo está acosando a una chica porque trae mini-falda, recuerdale que la mini falda es una elección de ropa, no de actividad sexual ni de disponibilidad, así como su cuello de tortuga no es indicativo de virginidad 😉

– Si estás con tu pareja y están tomando, antes de empezar a tomar platiquen al respecto y acuerden si sí tendrán sexo y acuerden parar si alguno de los dos se siente incómodo.

– Si tienes una pareja y están tomando y no tuvieron esa plática, pospongan el sexo. Tienen muchas noches y días sobrios delante de ustedes.

– Si tu pareja no está de humor esa noche, es un NO. Recuerda que no es tu propiedad, y el estatus de la relación no indica consentimiento para cada vez que TÚ quieras. No hay mejor sexo que el que se quiere con todas las fuerzas.

– Si estás en una posición de poder (en la que la otra persona puede no sentirse en plena libertad de decir que no, como una empleada o una alumna), de preferencia es NO. Pero si insistes, ten una conversación explícita, calmada, abierta al respecto, asegurándole que su empleo/estatus no se va a ver afectado por su respuesta. ¿En verdad quieres tener sexo con alguien que no te diría que sí si no fueras su jefe?

– Antes de cualquier avance con alguien con quien coqueteas, pregunta si está bien lo que estas haciendo, si están de acuerdo. Es extremadamente sexy y hará de cualquier experiencia algo mucho mejor.

 

 

Nota: me enoja muchísimo que las dos primeras páginas de Google cuando buscas “evitar violación” sean consejos para mujeres. No me sorprende, pero si me enoja mucho. Por eso busqué luego “evitar violación feminismo”, y aquí les van unas cuantas cosas.

Consejos para evitar una violación.

Feministas Feas: Como evitar una violación

Protocolo para casos de violación

¿A quién no le gusta una tarde de películas?

Tomemos unos minutos de nuestro día y hablemos del porno, ¿vale? Vale.

Algun@s feministas opinan que la industria del porno es tan sólo una manera más en que el mundo explota, cosifica, vende a la mujer y a su cuerpo. L@s mism@s feministas, probablemente, que dicen esas mismas cosas acerca de otras formas de trabajo sexual – otro tema para otro día. Dicen que es malo para el sexo (cierto..), que es malo para nuestra auto-estima respecto al cuerpo (cierto..), y malo para el feminismo (hmmm.. dos tres). Estoy sobresimplificando su argumento más o menos válido, pero pues no quiero pasar demasiado tiempo hablando de éste punto de vista.

Sí, es cierto que muchas mujeres sufren de explotación en la industria sexual (por industria sexual me refiero a pornografía, prostitución en las calles, servicios de acompañantes, hotlines, etc). Pero tal como sucede con otras formas de trabajo sexual, decir que toda la industria pornográfica explota a las mujeres ignora la mayoría de casos en los que, con más o menos libertad de elección, mujeres y hombres eligen entrar a la industria y permanecer en ella. Sus experiencias son igualmente válidas. Esta forma de pensar reduce a estatus de víctimas a las mujeres que son parte de la industria, las entiende como entes pasivos y no como actores de su propia vida; les quita cualquier tipo de agencia.

También supone que nadie QUERRÍA trabajar en tal industria, supone un juicio moral. Las condiciones desiguales de trabajo, la agencia y posibilidad de decisión dentro del trabajo y en cuanto a paga, son todas verdades de cualquier profesión y trabajo actualmente, no sólo de la industria pornográfica o de la industria sexual. O séase, se está marcando una diferencia entre esta industria y cualquier otra, suponiendo un juicio moral. No muy feminista, en mi opinión.

Sí, es cierto que como cualquier medio de comunicación masivo actual, el porno cosifica a la mujer. PERO también es cierto que cosifica al hombre, si bien de manera distinta, posiblemente menos denigrante. Casi cualquier  porno mainstream refleja una imagen pasiva, receptora, muere-por-sexo-con-cualquiera; un mueble que grita lo bien que el man lo está haciendo. Claro, esto es muy cierto. Pero convierte al hombre en un pene que camina, y solamente son tan hombres como el largo, ancho, ‘municiones’ que tenga su siempre-lista, siempre-gratificante ametralladora sexual.

Ahora bien, no estoy diciendo que el que cosifique a ambos sexos es mejor, al contrario. El reducirnos a ciertas partes del cuerpo es pésimo, y es en detrimento de nuestra experiencia sexual. Pero más de eso, más adelantito.

Uno podría decir – y muchos lo hacen – que cosifica más a la mujer, o de una manera más negativa. Tal vez, en realidad no estoy muy segura. Pero aun así, ¿no es eso cierto de cualquier otro medio? Entonces el problema no es la pornografía, sino el omnipresente sexismo y patriarquía que domina nuestros medios, nuestra cultura, nuestra política. Es un asunto mucho más grande que una batalla contra YouPorn. Lo que es decir, PAREN LA BATALLA CONTRA LA INDUSTRIA SEXUAL. El feminismo tiene cosas más grandes de qué preocuparse. Pfff y vaya que sí…

El porno nos dice a ambos, también, de expectativas irreales – y aceptémoslo, ni tan placenteras -, de cosas que esperar del sexo y de nuestra pareja. Nos dice a ambos que deberíamos querer, desear, esperar y obtener del sexo. Limita nuestra imaginación, lo que exigimos también. Y nos “permite” exigir cosas que no deberíamos dar por sentado.

Donde las similitudes paran de golpe, y mi principal cargo contra la pornografía, es donde el punto de vista concierne, y donde la diversidad es groseramente ignorada en todas las formas en que puede ser ignorada.

El punto de vista, la mirada, en el porno más popular es claramente de un hombre – heterosexual. El placer que busca es el del hombre. Las fantasías que son retratadas son de un hombre. Reitera una y otra vez que el sexo y el placer son cosas de hombres; que lo que las mujeres quieren en la cama es o secundario y opcional, o que lo que queremos es complacer al hombre, y nada más. Visiten cualquier página porno conocida – les dejo buenas tareas, ¿qué no? – y miren los videos de la página principal. ¿Cuántas mujeres llegan al orgasmo, cuántos hombres? ¿Cuántos muestran a un hombre más atractivo – en estándares culturales actuales – que la mujer? ¿Cuántas parejas homosexuales (sin contar esas que son claramente el fetiche lésbico para el hombre heterosexual)? ¿Cuántos terminan con el hombre (perdonarán lo gráfico) viniéndose en la cara de la mujer – lo más pinche grotesco para una chava, si me preguntan?

En el sexo como en la vida, la variedad y diversidad es lo que la hacen chingona. No hay esto en el porno mainstream. Échenle otro vistazo a la misma página principal. ¿Cuántas parejas homosexuales hay? ¿Cuántas posiciónes/dinámicas/experiencias radicalmente diferentes encuentran? ¿Cuántas incluyen estimulación de próstata? Uno pensaría que si se supone que es lo más placentero para el hombre, lo incluirían, pero como está relacionado (ridículamente) con la homosexualidad y QUE PUTO ASCO, JOTOS, GUÁCALA, DEJEN MI ANO EN PAZ, pues no. ¿Cuántas personas con género/expresión de género no-normativo (personas que no distingues de inmediato si son hombres o mujeres, vaya) hay? ¿Cuántos videos incluyen un pre/faje/jugueteo que no va directamente al área genital? ¿Cuántos incluyen juguetes (y no me refiero a strap-ons en videos de lesbianas PORQUE QUIEN NO QUERRÍA UN PENE)? ¿En cuántos videos la ‘agresora’ es la mujer? ¿En cuántos videos hay penes que no sean ridículamente grandes? ¿En cuántos videos la mujer no está rasurada? ¿Cuántos videos tienen a gente transgénero? Todos números ni remotamente representativos de la población, si es que encuentran ejemplo de cada cosa que menciono.

Un asunto controversial del cual casi nunca hablo es del porno snuff, de fantasías de violación, etc. Es un área muy conflictiva para feministas, para mujeres en general, para parejas, para activistas. Claramente, es una fantasía que muchas mujeres tienen – muchas más de las que podemos justificar facilmente. Mientras, ciertamente, es en gran parte debido a que las mujeres son socializadas para ser pasivas, sumisas, para buscar hombres protectores, fuertes, agresivos, de poder. También es en parte porque la sexualidad y el placer de la mujer es aun tabú y es bastante limitado por la sociedad, y la fantasía de violación libera a la mujer de cualquier tipo de responsabilidad o culpa por un par de noches locas.

El asunto con estas fantasías es que lo que está en esta fantasía es con un hombre que la mujer ya desea desde antes. Un hombre con quien la mujer está haciéndose la difícil o no está segura o hay un elemento de culpa en la atracción, pero sus movimientos irresistibles la hacen cambiar de parecer. Y, hay que recordar, es una FANTASÍA, no necesariamente algo que la mujer quiera llevar a la realidad. Otras veces, fuera del porno y cuando esta fantasía es llevada a la acción con la pareja, es posible únicamente en un espacio y momento y manera previamente planeada y acordada, con una persona en quien la mujer confía y conoce y desea.

El problema no está en las mujeres y este tipo de fantasía, sino en los hombres. Los hombres son a los que la mayor parte del porno está dirigido, porque los hombres cometen el 95% de las violaciones reales, porque los hombres tienen también esta fantasía pero no se traduce de la misma manera. Porque los hombres reciben también otras ideas de la pornografía que, unidas con fantasías de violación, pueden ser extremadamente peligrosas y problemáticas. De casi todo el porno, como ya mencioné, aprenden que las myjeres somos receptoras pasivas, siempre listas para la acción con quien sea que quiera: el plomero, el maestro, el doctor, el vecino, el hermano, hasta el pinche abuelo. Ella siempre quiere contigo y si parece que no, solo necesita un poco de persuasión. Muchos hombres, entonces, internalizan que la mujer sólo se está haciendo la difícil, pero que tu siempre-lista ametralladora sexual que está dentro de ella de manera no consensuada la va a persuadir. Una fantasía sexual de violación llevada a la realidad sólo está bien con una conversación explícita, verbal, consensuada que la anteceda – y con ‘anteceder’ me refiero a un antes con la ropa puesta, sin presiones, sin coerción, con la mente abierta a que como puede haber un sí, puede haber un no que se tiene que respetar.

"EMPÚJAME CONTRA LA PARED Y HÁZME COSAS SUCIAS. pero sólo si te lo pido, sino es violación y no está chido, hermano"

“EMPÚJAME CONTRA LA PARED Y HÁZME COSAS SUCIAS. pero sólo si te lo pido, sino es violación y eso no está chido, bro”

Supongo que esto era lo que quería decir acerca del porno. Que el porno no es el problema en sí. Podría ser más inclusivo en personajes, experiencias, expresiones de sexualidad; podría aceptar la noción radical, impensable y sorprendente que las mujeres también queremos un orgasmo (¡ya sé! loquísimo); podría deshacerse de tanta violencia hacia la mujer, tanta fantasía de violación desde el punto de vista masculino, tanto “Eras sólo un plomero feo y ceboso pero ahora que estás desnudo eres mi semental ideal” (¿qué tal que el hombre sea el que primero no quiere y la mujer lo tiene que ir convenciendo? al menos invirtamos los papeles un rato, ¿no?). Pero el porno por el porno mismo no es el problema.

Quiero reiterar que la estigmatización de la industria pornográfica y sexual en general está mal. Están dando un servicio, una actuación, están ganándose la vida, están vendiendo un producto, COMO TODOS. Todo lo que se agregue a esta definición es tu propio juicio moral y falta de comprensión de las muchas dimensiones de la industria sexual – de las cuales hablaré otro día. Los trabajadores sexuales no son criminales ni son víctimas tampoco. Son gente que trabaja y resulta ser que trabajan en algo que en nuestro contexto histórico es considerado tabú. Pfff, en algún momento los doctores tenían que escabullirse para desenterrar cuerpos ilegalmente para hacer algo sucio y perverso llamado ciencia, así que paren de mamar.

[Igualmente, para aquellos que dicen que el porno está enviando información equivocada a nuestra juventud: deberían empezar dando educación sexual adecuada, exhaustiva, integral. Estos vatos que dicen que el porno es malo para sus hijos son los mismos que no pueden siquiera pronunciar la palabra “vagina” frente a ellos. El porno es la fuente principal de información de los jóvenes solamente porque no tienen otra tan al alcance – el porno estuvo ahí cuando los padres y las escuelas no estuvieron. Y no me malinterpreten, el porno te puede enseñar cosas, pero si no está acompañado de ciencia y datos y apoyo de una comunidad, limita enormemente la identidad y experiencias sexuales de los jóvenes.]

sex ed

“pongamos toda la energía desperdiciada en batallar contra la malévola industria del porno, y pongámosla en programas de educación sexual integral para todos”

¿Todo chido? Todo chido.

Para más sabrosura (nada de porno aquí, lo siento. para eso esta Google):

¿Qué decimos las feministas sobre la pornografía? Los orígenes de un debate (PDF)

Porno feminista Dirty Diaries

What makes feminist porn feminist

Una defensa feminista de la pornografía.- por Wendy McElroy