Repitan conmigo: virg.. debut. D E B U T.

Todas las ideas erróneas o incompletas (en el mejor de los casos) que tenemos acerca del cuerpo, de las relaciones, de la sexualidad, me darían tema para una entrada por día, al menos. Pero hoy, hoy voy a hablar de esa palabrita tan entintada de religión, manchada de “pureza”, rodeada de advertencia y de dobles estándares: la “virginidad”.  Yo pienso – y no estoy ni remotamente sola en esto – que la “virginidad” también está letalmente sumergida en violencia, en (hetero)sexismo, en falocentrismo estúpido, en opresión, en control y en mucha ignorancia.

Primero, el sexista juego de Risk: la virginidad (o la pérdida de ésta) del hombre es desde una irrelevancia hasta un triunfo (noten el término “descorchar”), mientras que la de la mujer puede ser desde un regalo pasivo hasta un mal necesario, hasta una tragedia de proporciones bíblicas, pero JAMÁS un triunfo. Como en un juego de estrategia, “ocupar” un territorio es causa de celebración mientras un territorio “perdido” nunca lo será. Una vez cedemos ese territorio, una vez profanado el templo (háganme el chingado favor), ya no es nuestro ni lo será jamás. Y no sólo eso, sino, ¿quién va a querer un territorio ya ocupado, ensangrentado? Es lo que nos dicen, que es un espacio que ya regalaste – y más te vale haya sido al mejor postor. No es un espacio compartido, una unión de dos naciones independientes. NO. Alguien más ya puso ahí su bandera (pun intended) y ya. Colonizaron tu cuerpo. Forever. El bendito acabose.

Y tal como una ocupación, requiere de ilustraciones violentas que sirvan de advertencia. El hímen que se rompe, la sangre que se derrama, la virtud que se pierde. No hay vuelta atrás, pues ya estás marcada, ESTÁS ROTA. Cuando ahora está más que bien sabido  – por los que siempre sospechamos que la educación sexual formal es una burla – que el hímen no se rompe – tan sólo se estira, se abre un poco, a veces vuelve a su lugar, etc. Se abre – como puede hacerlo haciendo gimnasia, usando tampones, o puede nunca hacerlo. Cuando, contrario a lo que nos dicen y suponemos y esperamos (o más bien, no exigimos otra cosa) y por tanto promovemos, no tiene que doler. Si se hace bien, si se hace pacientemente, si se hace conociéndonos primero (¡¿pero qué estoy diciendo?! ¡¿Tocar y estar cómodos con nuestro propio cuerpo?! BLASFEMIA), y si se hace cuando nosotros queremos, no tiene que doler jamás. Pero imagine usted, si podría no doler, ¡podría hasta gustarnos! A papá Dios le va a dar un infarto si se entera.

Porque si nada se rompe, entonces no hay evidencia de nuestra puerquísima desobediencia, y no perdemos nada. Porque si nada duele, si se disfruta, entonces empezamos a buscar triunfos propios en vez de esperar pasivamente a una ocupación, y no estamos perdiendo nada.

Desde el término nos advierten la tragedia que se nos viene con la vida sexual. Hasta yo en mi discurso cotidiano he ido cambiando ese discurso. Los invito a hacer lo mismo. Llamémosle primera vez, debut sexual, etc. No es una pérdida, no es el final de una era bíblica, no es una tragedia. Y si lo es, es porque no lo están haciendo bien ;)

Igualmente, el ‘vírgen’ en ‘virginidad’ está basada en un cuento de cuna que dice que una mujer concibió a un hombre sin tener horrible y sucio sexo. Según este librito que encuentras en moteles, eso es algo maravilloso. Si me preguntan, tener un parásito seguido de un parto seguido de una vida que mantener, SABIENDO que ni siquiera hubo punchis-punchis no es negocio.

La primera, como todas, como todo lo COMPARTIDO, es para los dos. Si vamos cambiando nuestro lenguaje y nuestra forma de pensar, esa culpa, esa censura, ese no-disfrute acaba. Se va por más igualdad, más conciencia, más vida.

[En parte porque esto es lo que yo hubiera querido, y porque sé que una gran parte de quienes me leen tienen/tendrán hijos, POR FAVOR enséñenle a las chavas que el sexo no es un regalo para ellos, sino para ellas mismas, que no son menos por quererlo. Enséñenle a los chavos que el momento es de ambos, que no es un sello de propiedad, que ambos cuerpos importan igualmente. Que una mujer no vale más o menos por hacer o no hacer, sino por tomar decisiones basadas en lo que la gente dice y no en lo que ella quiere. Que se den chance y tiempo y que no es algo malo. ]

Olvidaba un par de cosas que he considerado al pensar acerca del debut sexual (repitan conmigo, chic@s). La homofobia que nos indica por default es una de ellas. Si la “virginidad” es la penetración – vaginal, que es la única que importa, DUH, ahora pónganse a hacer bebés – , ¿una lesbiana puede no perder la virginidad nunca o cómo? (OH NO, pero, ¿qué estoy diciendo? si todas necesitamos un algo en forma fálica para ser felices). Un hombre tampoco la pierde porque no tiene una vagina ni hímen, entonces, ¿un hombre gay tampoco la pierde? La clave sigue siendo el hímen, la ruptura, la dominación. [Estoy ignorando, por no hacer esto más largo, el discurso un tanto autoflagelante y homofóbica que se tiene a veces en las comunidades homosexuales acerca de quién penetra y quien no, qué es masculino y por lo tanto mejor, etc.]. El único sexo que vale, la única primera vez que importa, es entonces la que ocurre entre un hombre y una mujer, en la que se “rompe” un hímen y alguien es el que ‘chingó’ – por hablar de Octavio Paz y sentirme muy leída – y alguien es la ‘chingada’. También nos indica implícitamente que, al no tener marca alguna de su “pureza”, podemos asumir falta de ella en todas las personas homosexuales, ¿que no? Una incertidumbre ridícula como si fuera asunto de todos qué ha sucedido o no en los cuerpos de uno.

Había también olvidado hablar del impacto del tema de la ‘virginidad’ en los hombres. Heterosexuales. Dije al comienzo que ‘perder la virginidad’ para los hombres no es más que una irrelevancia, y creo que sobre-simplifiqué. La ‘virginidad’ es en muchos casos algo de lo que se debe deshacer el hombre, algo que a cierta edad indica ya sea falta de ‘pegue’, falta de potencia “adecuada”, falta de tamaño “adecuado”, o falta de la orientación sexual “adecuada”. Hablaré del tamaño en otra entrada, pero vamos, se socializa a los hombres a ser máquinas (si, me estoy refiriendo también a las alusiones mediáticas de pistolas/metralletas como penes) insaciables de sexo que mueren por ser soltadas en el mundo sexual adulto. Un mundo lleno de mujeres pasivas que mueren por brindar placer. Un par de problemillas con esto.

1. Deshacerse de? Si es algo tan preciado para las mujeres pero tan urgente de desechar para los hombres, es que acaso el debut sexual del hombre no importa? ¿Por qué debe de no importar? ¿Su cuerpo es menos templo que el de la mujer?

2. “Adecuado”. Los constructos sociales siempre intentan pasarse por el trasero lo que es natural, y es una idiotez. Si naturalmente es así, es adecuado para la naturaleza, y debe ser adecuado para nosotros. Fin.

3. Muchísimos chavos tienen sus debuts sexuales mucho antes de estar psicológicamente listos, mucho antes de tener ni remotamente suficiente información para tomar una decisión consciente y madura y para vivir al máximo su experiencia. Esto lastima a hombres y mujeres y los afecta entonces y por el resto de sus vidas sexuales. Quién sabe, tal vez si los chavos empezaran cuando se les viniera (realmente) en gana, no necesitarían un pinche mapa para darnos un orgasmo. Ups.

4. Esa idea de que las mujeres estarán listas cuando ellos lo estén lleva a decepciones en el mejor de los casos, a violación en el peor. NADA CHIDO ESO.

Igualmente, y vuelvo al tema del placer, esta idea bíblica de la virginidad, de la ruptura, de la sangre, es problemática y en ocasiones hasta letal. Millones de niñas se preguntan y nos preguntamos unas a las otras, como preocupadas, ¿qué es sexo? ¿masturbarse, sexo oral, sexo anal, sexo vaginal? Respuesta correcta: todas ellas, y cualquier otra cosa que pueda llevarte a un orgasmo, si me preguntan a mí. Pero lo que nos dicen que es lo válido – y lo que se prohíbe en religiones como la islámica – es el sexo vaginal. El sexo para hacer bebés – ¡porque seguimos en el siglo XV! – y nada más. Personas alrededor del mundo, basándose en esta definición, contraen enfermedades venéreas por no cuidar otros tipos de contacto, acceden a cosas que no quieren realmente porque al fin y al cabo “no cuenta”. De la misma manera, por la ignorancia absurdísima acerca de lo que realmente pasa en el cuerpo femenino – en vez de basarse en sus anacrónicos juegos de colonización – una chica saudí, o india, o jordana, pierde su honor  – y puede perder hasta su vida – frente a su esposo por no sangrar.

Por todo esto y todas las cosas que seguro no he tocado en esta entrada, eduquémonos. Hablemos las cosas, bien clarito. Por el amor de mmmmhh el orgasmo. Sí, por el amor del orgasmo ❤ ji ji

Fin.

Más información aquí:
Myths surrounding virginity

Trucos para la primera vez. El dolor NO es parte del debut sexual

Hymen Stretching