El caso Steubenville, y los culpables de siempre

Ultimamente ha habido más y más cobertura de casos de abuso sexual, en especial en India y en Estados Unidos. Encuentro bastantes problemas en cómo han sido manejados en muchos medios, pero supongo que es preferible a que nadie hable de ello como si no existiera, como ha sido por muchos años.

Este domingo fue el juicio de los dos chavos en la Steubenville High School en Ohio, y fueron declarados culpables. El caso circuló y resonó por redes sociales y periódicos locales e internacionales. Posiblemente la cobertura más criticada fue la de CNN.

 

Para una crítica buena y completa de la cobertura de CNN, clickea aquí.

 

Y claramente, a mi también me molestó mucho su cobertura, las palabras que eligieron usar, su enfoque en el sufrimiento de los violadores y no de la víctima, en cómo 3 años de cárcel (¡¡SÓLO 3 AÑOS!! pffft) van a arruinar su prometedora carrera. Como si una prometedora carrera te hiciera menos violador.

Pero vamos, dejemos de hacernos los tontos, el problema no es sólo esa reportera ignorante e insensible, ni CNN, ni siquiera – aunque sea tentador decirlo desde Latinoamérica – Estados Unidos.

Con una gigantesca advertencia personal del tipo “estuve cerca de llorar leyendo esto”, les paso algunas reacciones en Twitter al caso de Steubenville.

Pasan por mi cabeza mil conversaciones de mi adolescencia, unas que me incumbían, otras que simplemente escuché, maneras en que me enseñaron como evitar que me pasara lo que a la chica de 16 años de Ohio: no tomar mucho, no usar mini faldas, no salir muy tarde a la calle, no ir sola al baño, no quedarme sola en un cuarto con hombre(es). Tendré que preguntarle a mi hermano si a él le dieron lecciones de cómo evitar violar, pero puedo apostar a que conozco la respuesta.

Puedo apostar también que casi todo el/la que me lea puede encontrar en su propia memoria conversaciones similares, voces internas similares. Estas voces que nos controlaron y vigilaron sexualmente toda nuestra vida son las mismas que se perpetúan en la televisión, en el cine, en la pornografía. Son las mismas voces que nos hacen juzgar a la víctima y no a los victimarios, que nos hacen fijarnos en cómo un juicio afectará la vida de los violadores.

Como si por momentos olvidáramos la función del sistema de justicia. La primera y más importante vida arruinada por lo que ocurrió – desde la violación y sus efectos físicos y psicológicos, hasta el juicio y sus efectos emocionales, hasta la cobertura periodística y sus respectivos efectos – es la chica, la víctima. Otras víctimas importantes son los padres y cercanos de la víctima, y de los victimarios, en diferente grado y sentido. Mucho después, está la discusión de las vidas arruinadas de los violadores. Y no podemos olvidar, no es el mismo tipo de discusión: la víctima no hizo nada cuya consecuencia sea una vida arruinada, los violadores sí. Su vida arruinada es una consecuencia directa no del juicio (no solamente), sino de su decisión de violar a una chica. Igual que un asesino es culpable de las consecuencias sociales, legales y otras, no la víctima por haber muerto. Suena estúpido y obvio cuando lo traduces a otro crímen, ¿no? ¿Por qué insistimos en tratar diferente estos crímenes de género?

 

Y esto nace de lo mismo que he discutido ya en este y en mi otro blog, que es la vigilancia de la sexualidad femenina. Esta vigilancia viene desde siglos atrás: cuando Eva no pudo resistir morder la manzana y convenció a Adán de hacer lo mismo, condenando a ambos a salir del paraíso; la idea antiquísima de que la mujer usa su sexo para manipular al hombre a la irracionalidad; la ropa excesiva en casi cualquier religión para evitar la mirada masculina, etc. El hombre no tiene la culpa de sentirse irracional e incontrolablemente atraído a una mujer,  y es la responsabilidad de la mujer entonces ejercer controles sobre sí misma.

No es nuestra responsabilidad el que los hombres no nos violen. No sé cuantas veces tengamos que repetirlo, pero no lo es. Paso por paso:

1. No es nuestra responsabilidad usar ropa más holgada o faldas mas largas para ver si así no nos acosan sexualmente. Usar una falda larga no significa que somos unas frígidas o unas machorras, así como usar mini-faldas no significa que estamos abiertas a lo que el hombre quiera, o a su mirada grotesca e invasiva sobre nosotras.

2. No es nuestra responsabilidad beber menos para que así les quede más claro el NO. Tenemos tanto derecho como los hombres a cualquier actividad recreativa (legal o no, es igual de ilegal para ambos sexos, ¿que no?). La cosa es que alrededor de 70% de hombres en universidades gringas indica en encuestas que violarían si supieran que se saldrían con la suya. ¿Por qué no entonces decirle a los hombres que controlen su consumo porque pueden volverse violadores?

3. No es nuestra responsabilidad mandar señales más claras al coquetear, para que no vayan a interpretar un “me caes bien” con un “dame sexo ya”. Hay varias relaciones equívocas en el coqueteo, en las cuales no profundizaré hoy, pero aquí va mi resumen: a) ser amable no es coquetear, es como nos educan a las niñas a ser, así lo que queremos realmente es mandarte al demonio, b) ser amable puede también ser sincero en sentido meramente amistoso, no todo mundo va a bares y fiestas a conseguir pareja, c) así como muchos hombres coquetean por el puro juego, nosotras también podemos, d) coquetear puede querer decir “me gustas”, lo cual no equivale a “quiero acostarme contigo alguna vez”, ni a “quiero acostarme contigo hoy” ni a “quiero acostarme contigo ahora mismo”. “Me gustas” significa “me gustas”, punto. Y NADA – a excepción de una plática explícita y sobria en la que ambos acuerdan eso – equivale a “quiero acostarme contigo así esté yo ahogada en alcohol”.

Nuestra única responsabilidad es decir que sí cuando sí queremos, es responsabilidad del hombre respetar que si no decimos “sí”, o si no estamos en un estado de conciencia total, es un “no”. Y antes de que me digan que entonces elimino toda la responsabilidad de la mujer: no lo hago. He conocido chicas que quieren emborrachar al hombre para que él acceda a ciertas cosas: es lo mismo, es violación. Está mal. Cuando no es un sí sobrio, consciente, no coercitivo, es un NO. Y es responsabilidad del otro respetarlo. Es responsabilidad del otro las consecuencias legales y sociales que resulten de sus actos.

Una imagen que encontré y resonó bien feo en mis pensamientos.

Una imagen que encontré y resonó bien feo en mis pensamientos.

 

Aquí van unos tips útiles para evitar estas situaciones “incómodas” de juicios y coberturas en CNN y demás molestias comunes.

– Si estás tomado, asume que no eres candidato a la cama de nadie.

– Si la chava que te gusta está tomada, acepta que no va a pasar ese día. Mejor platica con ella, pásala agusto y talvez otro día puedan salir y hacer algo más.

– Si te gusta mucho una chica y está tomada y dispuesta, pídele su número o su nombre en redes sociales, y déjala en paz. Lo peor que puede pasar es que se arrepienta de habértelo dado o tú de habérselo pedido. Lo mejor es que otro día salgan y hagan o deshagan, ambos conscientes de ello.

– Si algún amigo tuyo está acosando a una chica porque trae mini-falda, recuerdale que la mini falda es una elección de ropa, no de actividad sexual ni de disponibilidad, así como su cuello de tortuga no es indicativo de virginidad 😉

– Si estás con tu pareja y están tomando, antes de empezar a tomar platiquen al respecto y acuerden si sí tendrán sexo y acuerden parar si alguno de los dos se siente incómodo.

– Si tienes una pareja y están tomando y no tuvieron esa plática, pospongan el sexo. Tienen muchas noches y días sobrios delante de ustedes.

– Si tu pareja no está de humor esa noche, es un NO. Recuerda que no es tu propiedad, y el estatus de la relación no indica consentimiento para cada vez que TÚ quieras. No hay mejor sexo que el que se quiere con todas las fuerzas.

– Si estás en una posición de poder (en la que la otra persona puede no sentirse en plena libertad de decir que no, como una empleada o una alumna), de preferencia es NO. Pero si insistes, ten una conversación explícita, calmada, abierta al respecto, asegurándole que su empleo/estatus no se va a ver afectado por su respuesta. ¿En verdad quieres tener sexo con alguien que no te diría que sí si no fueras su jefe?

– Antes de cualquier avance con alguien con quien coqueteas, pregunta si está bien lo que estas haciendo, si están de acuerdo. Es extremadamente sexy y hará de cualquier experiencia algo mucho mejor.

 

 

Nota: me enoja muchísimo que las dos primeras páginas de Google cuando buscas “evitar violación” sean consejos para mujeres. No me sorprende, pero si me enoja mucho. Por eso busqué luego “evitar violación feminismo”, y aquí les van unas cuantas cosas.

Consejos para evitar una violación.

Feministas Feas: Como evitar una violación

Protocolo para casos de violación

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