San Andrés, el que llega cada mes (¿a quién se le ocurrió este ridículo eufemismo?)

Últimamente he tenido toda clase de conversaciones curiosas acerca de la menstruación. Y para los manes que dicen “Mejor me salto esta entrada”, les digo: es para ustedes principalmente. Ya sabrán si rompen mi corazón bloguero.

Tenemos, hombres y mujeres, muchísimas ideas de lo más locas (o desinformadas, o francamente ridículas) acerca de la menstruación. Muchas nos son heredadas de nuestros padres, otras de sutilezas en libros de texto en la escuela, otras de nuestras experiencias o, pues, ‘de oídas’.

De mi hermosa y decentemente liberal madre aprendí que uno debe ocultar cualquier evidencia de que está uno ‘en sus días’ (¿qué clase de expresión es esta? ¿qué no todos los días del mes son míos, o es que esos días son días sucios en que dejo de ser para el mundo y mejor debería recluirme?), debe uno bañarse más porque está uno ‘sucia’, debe uno no moverse mucho porque si hay un accidente es el San Seacabó para nuestra feminidad. De mi padre aprendí que a los hombres no les gusta que les hablemos de eso – y me pregunto, ¿qué ellos dejan de hablar de algo si les decimos que no nos gusta? ¡JÁ! qué buenos chistes cuento yo -, aprendí que si acaso nos oyen van a fingir que no oyeron nada para ‘ayudarnos’ (chicas, ¿qué haríamos sin ellos?) a preservar nuestra dignidad, nuestra feminidad (ush, ush, ando leyendo mucho esta palabra con respecto al periodo..). Y pienso, ¿qué es más femenino que un ciclo que nos conecta con la luna, que como toda función lleva a la homeostásis, que renueva nuestro cuerpo para la posibilidad de dar vida a otro ser humano?

De mis libros de texto aprendí que la menstruación es un desecho, un desperdicio, el proceso de un cuerpo desanimado porque no lo fertilizaste – ¡por andar persiguiendo ridiculeces como una profesión, independencia económica, viajes, una vida social u otras cosas de hombres! Favor de notar como bajo el mismo lente, y en materia de números (un óvulo vs. millones de espermatozoides), la masturbación, sexo oral y sexo anal de parte de los hombres es EL DESPERDICIO MÁS CATASTRÓFICO. Pero pues no es lo mismo, niñas. ¿Por qué? Porque Papá Dios es macho, no hembra. Ahora a callar y hacer bebés.

De los medios aprendí que la sangre del periodo menstrual es algo sucio (¿por qué más usarían agüita azul en vez de roja en los comerciales de toallas femeninas?), que entre mejor lo ocultes mejor, que es algo que uno aprende a odiar desde pequeña, que es muestra biológica de nuestra debilidad. Que hay que estar al tanto de lo ‘último’ (sí, claro, cof cof copa menstrual cof cof) porque esos días son un infierno mejor pasado con miles de productos para mejorar la invisibilidad, el olor, las hormonas, y todo lo que nuestro cuerpo HACE NATURALMENTE Y SU BENDITA RAZÓN TIENE.

Además, me parece ridículo estarle aventando mi dinero a unos taradetes dueños de compañías transnacionales por productos que después tengo que esconder a toda costa de ellos porque no los quieren ver, porque ‘guácatelas’. Pam-pli-nas, les digo.

También me he preguntado en estas conversaciones recientes, en serio, ¿qué coños tiene de sucio?

¿Que es sangre? Ok, puede no agradarnos la sangre, pero cuando nos cortamos el brazo o la rodilla no corremos a taparnos para que nadie vea tal aberración.

¿Que es líquido? Se me ocurren fluídos igual de desagradables que ciertos seres humanos hasta pseudo-exigen que traguemos. ¿Muy directa? UPS.

¿Que huele ‘desagradable’? [Ver pregunta previa]. Y huele a hierro. Supérenlo.

¿Que sale de ‘allá abajo’? 1. Nosotros también salimos de ahí. 2. Si les dan miedo las vaginas, tienen problemas más grandes en la vida. 3. Al menos son diferentes ductos, ¿saben? [Ver preguntas previas]

También hablábamos de la menstruación como tema de conversación. No es que adore hablar de mi periodo, pero odio – y no soy la única – que no se ‘deba’ hablar de él. Sólo digo esto: es algo que le sucede a la mitad de la población, es MÁS QUE NORMAL que se hable de ello. Y aquí sí que hablo de cualquier cosa desde sexualidad, hasta menstruación, hasta cosas que le ocurren a los hombres que quizá yo no he oído mucho precisamente por los gigantes estigmas alrededor del cuerpo.

Estas ideas tontísimas de la menstruación son más justificaciones sexistas para controlar y administrar el cuerpo femenino, para estigmatizarlo, para dominarlo. Como todo proceso, función, parte, del cuerpo humano, no es algo inapropiado, ni sucio, ni horrible. No es un desastre natural: es un ciclo que necesitamos. Me he dado cuenta que cuando dejas de ir contra-corriente – pun intended – y aceptas tus cambios hormonales, tu ciclo, y tu cuerpo, deja de molestarte. Es desde un recordatorio de que estás sana, de que tienes el hermoso potencial de dar vida (y en ocasiones una pequeña celebración de que ese día no-deseado no ha llegado) y de que eres jóven, hasta un ritmo que si lo sigues en vez de resistirlo, puedes hasta aprender de él y de tí misma en el proceso.

 

Aquí les paso algunas cosas chéveres para dejar de tenerle miedito y empezar a conocernos – chavos y chavas – mejor.

Breve Historia del Activismo Menstrual

CirculoIniciativo: LaMujerqueSoy | Caminando el Misterio de la Conciencia en su manifestación Femenina

Conozca los beneficios de tener sexo durante el periodo menstrual | LaRepublica.pe

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s