¿A quién no le gusta una tarde de películas?

Tomemos unos minutos de nuestro día y hablemos del porno, ¿vale? Vale.

Algun@s feministas opinan que la industria del porno es tan sólo una manera más en que el mundo explota, cosifica, vende a la mujer y a su cuerpo. L@s mism@s feministas, probablemente, que dicen esas mismas cosas acerca de otras formas de trabajo sexual – otro tema para otro día. Dicen que es malo para el sexo (cierto..), que es malo para nuestra auto-estima respecto al cuerpo (cierto..), y malo para el feminismo (hmmm.. dos tres). Estoy sobresimplificando su argumento más o menos válido, pero pues no quiero pasar demasiado tiempo hablando de éste punto de vista.

Sí, es cierto que muchas mujeres sufren de explotación en la industria sexual (por industria sexual me refiero a pornografía, prostitución en las calles, servicios de acompañantes, hotlines, etc). Pero tal como sucede con otras formas de trabajo sexual, decir que toda la industria pornográfica explota a las mujeres ignora la mayoría de casos en los que, con más o menos libertad de elección, mujeres y hombres eligen entrar a la industria y permanecer en ella. Sus experiencias son igualmente válidas. Esta forma de pensar reduce a estatus de víctimas a las mujeres que son parte de la industria, las entiende como entes pasivos y no como actores de su propia vida; les quita cualquier tipo de agencia.

También supone que nadie QUERRÍA trabajar en tal industria, supone un juicio moral. Las condiciones desiguales de trabajo, la agencia y posibilidad de decisión dentro del trabajo y en cuanto a paga, son todas verdades de cualquier profesión y trabajo actualmente, no sólo de la industria pornográfica o de la industria sexual. O séase, se está marcando una diferencia entre esta industria y cualquier otra, suponiendo un juicio moral. No muy feminista, en mi opinión.

Sí, es cierto que como cualquier medio de comunicación masivo actual, el porno cosifica a la mujer. PERO también es cierto que cosifica al hombre, si bien de manera distinta, posiblemente menos denigrante. Casi cualquier  porno mainstream refleja una imagen pasiva, receptora, muere-por-sexo-con-cualquiera; un mueble que grita lo bien que el man lo está haciendo. Claro, esto es muy cierto. Pero convierte al hombre en un pene que camina, y solamente son tan hombres como el largo, ancho, ‘municiones’ que tenga su siempre-lista, siempre-gratificante ametralladora sexual.

Ahora bien, no estoy diciendo que el que cosifique a ambos sexos es mejor, al contrario. El reducirnos a ciertas partes del cuerpo es pésimo, y es en detrimento de nuestra experiencia sexual. Pero más de eso, más adelantito.

Uno podría decir – y muchos lo hacen – que cosifica más a la mujer, o de una manera más negativa. Tal vez, en realidad no estoy muy segura. Pero aun así, ¿no es eso cierto de cualquier otro medio? Entonces el problema no es la pornografía, sino el omnipresente sexismo y patriarquía que domina nuestros medios, nuestra cultura, nuestra política. Es un asunto mucho más grande que una batalla contra YouPorn. Lo que es decir, PAREN LA BATALLA CONTRA LA INDUSTRIA SEXUAL. El feminismo tiene cosas más grandes de qué preocuparse. Pfff y vaya que sí…

El porno nos dice a ambos, también, de expectativas irreales – y aceptémoslo, ni tan placenteras -, de cosas que esperar del sexo y de nuestra pareja. Nos dice a ambos que deberíamos querer, desear, esperar y obtener del sexo. Limita nuestra imaginación, lo que exigimos también. Y nos “permite” exigir cosas que no deberíamos dar por sentado.

Donde las similitudes paran de golpe, y mi principal cargo contra la pornografía, es donde el punto de vista concierne, y donde la diversidad es groseramente ignorada en todas las formas en que puede ser ignorada.

El punto de vista, la mirada, en el porno más popular es claramente de un hombre – heterosexual. El placer que busca es el del hombre. Las fantasías que son retratadas son de un hombre. Reitera una y otra vez que el sexo y el placer son cosas de hombres; que lo que las mujeres quieren en la cama es o secundario y opcional, o que lo que queremos es complacer al hombre, y nada más. Visiten cualquier página porno conocida – les dejo buenas tareas, ¿qué no? – y miren los videos de la página principal. ¿Cuántas mujeres llegan al orgasmo, cuántos hombres? ¿Cuántos muestran a un hombre más atractivo – en estándares culturales actuales – que la mujer? ¿Cuántas parejas homosexuales (sin contar esas que son claramente el fetiche lésbico para el hombre heterosexual)? ¿Cuántos terminan con el hombre (perdonarán lo gráfico) viniéndose en la cara de la mujer – lo más pinche grotesco para una chava, si me preguntan?

En el sexo como en la vida, la variedad y diversidad es lo que la hacen chingona. No hay esto en el porno mainstream. Échenle otro vistazo a la misma página principal. ¿Cuántas parejas homosexuales hay? ¿Cuántas posiciónes/dinámicas/experiencias radicalmente diferentes encuentran? ¿Cuántas incluyen estimulación de próstata? Uno pensaría que si se supone que es lo más placentero para el hombre, lo incluirían, pero como está relacionado (ridículamente) con la homosexualidad y QUE PUTO ASCO, JOTOS, GUÁCALA, DEJEN MI ANO EN PAZ, pues no. ¿Cuántas personas con género/expresión de género no-normativo (personas que no distingues de inmediato si son hombres o mujeres, vaya) hay? ¿Cuántos videos incluyen un pre/faje/jugueteo que no va directamente al área genital? ¿Cuántos incluyen juguetes (y no me refiero a strap-ons en videos de lesbianas PORQUE QUIEN NO QUERRÍA UN PENE)? ¿En cuántos videos la ‘agresora’ es la mujer? ¿En cuántos videos hay penes que no sean ridículamente grandes? ¿En cuántos videos la mujer no está rasurada? ¿Cuántos videos tienen a gente transgénero? Todos números ni remotamente representativos de la población, si es que encuentran ejemplo de cada cosa que menciono.

Un asunto controversial del cual casi nunca hablo es del porno snuff, de fantasías de violación, etc. Es un área muy conflictiva para feministas, para mujeres en general, para parejas, para activistas. Claramente, es una fantasía que muchas mujeres tienen – muchas más de las que podemos justificar facilmente. Mientras, ciertamente, es en gran parte debido a que las mujeres son socializadas para ser pasivas, sumisas, para buscar hombres protectores, fuertes, agresivos, de poder. También es en parte porque la sexualidad y el placer de la mujer es aun tabú y es bastante limitado por la sociedad, y la fantasía de violación libera a la mujer de cualquier tipo de responsabilidad o culpa por un par de noches locas.

El asunto con estas fantasías es que lo que está en esta fantasía es con un hombre que la mujer ya desea desde antes. Un hombre con quien la mujer está haciéndose la difícil o no está segura o hay un elemento de culpa en la atracción, pero sus movimientos irresistibles la hacen cambiar de parecer. Y, hay que recordar, es una FANTASÍA, no necesariamente algo que la mujer quiera llevar a la realidad. Otras veces, fuera del porno y cuando esta fantasía es llevada a la acción con la pareja, es posible únicamente en un espacio y momento y manera previamente planeada y acordada, con una persona en quien la mujer confía y conoce y desea.

El problema no está en las mujeres y este tipo de fantasía, sino en los hombres. Los hombres son a los que la mayor parte del porno está dirigido, porque los hombres cometen el 95% de las violaciones reales, porque los hombres tienen también esta fantasía pero no se traduce de la misma manera. Porque los hombres reciben también otras ideas de la pornografía que, unidas con fantasías de violación, pueden ser extremadamente peligrosas y problemáticas. De casi todo el porno, como ya mencioné, aprenden que las myjeres somos receptoras pasivas, siempre listas para la acción con quien sea que quiera: el plomero, el maestro, el doctor, el vecino, el hermano, hasta el pinche abuelo. Ella siempre quiere contigo y si parece que no, solo necesita un poco de persuasión. Muchos hombres, entonces, internalizan que la mujer sólo se está haciendo la difícil, pero que tu siempre-lista ametralladora sexual que está dentro de ella de manera no consensuada la va a persuadir. Una fantasía sexual de violación llevada a la realidad sólo está bien con una conversación explícita, verbal, consensuada que la anteceda – y con ‘anteceder’ me refiero a un antes con la ropa puesta, sin presiones, sin coerción, con la mente abierta a que como puede haber un sí, puede haber un no que se tiene que respetar.

"EMPÚJAME CONTRA LA PARED Y HÁZME COSAS SUCIAS. pero sólo si te lo pido, sino es violación y no está chido, hermano"

“EMPÚJAME CONTRA LA PARED Y HÁZME COSAS SUCIAS. pero sólo si te lo pido, sino es violación y eso no está chido, bro”

Supongo que esto era lo que quería decir acerca del porno. Que el porno no es el problema en sí. Podría ser más inclusivo en personajes, experiencias, expresiones de sexualidad; podría aceptar la noción radical, impensable y sorprendente que las mujeres también queremos un orgasmo (¡ya sé! loquísimo); podría deshacerse de tanta violencia hacia la mujer, tanta fantasía de violación desde el punto de vista masculino, tanto “Eras sólo un plomero feo y ceboso pero ahora que estás desnudo eres mi semental ideal” (¿qué tal que el hombre sea el que primero no quiere y la mujer lo tiene que ir convenciendo? al menos invirtamos los papeles un rato, ¿no?). Pero el porno por el porno mismo no es el problema.

Quiero reiterar que la estigmatización de la industria pornográfica y sexual en general está mal. Están dando un servicio, una actuación, están ganándose la vida, están vendiendo un producto, COMO TODOS. Todo lo que se agregue a esta definición es tu propio juicio moral y falta de comprensión de las muchas dimensiones de la industria sexual – de las cuales hablaré otro día. Los trabajadores sexuales no son criminales ni son víctimas tampoco. Son gente que trabaja y resulta ser que trabajan en algo que en nuestro contexto histórico es considerado tabú. Pfff, en algún momento los doctores tenían que escabullirse para desenterrar cuerpos ilegalmente para hacer algo sucio y perverso llamado ciencia, así que paren de mamar.

[Igualmente, para aquellos que dicen que el porno está enviando información equivocada a nuestra juventud: deberían empezar dando educación sexual adecuada, exhaustiva, integral. Estos vatos que dicen que el porno es malo para sus hijos son los mismos que no pueden siquiera pronunciar la palabra “vagina” frente a ellos. El porno es la fuente principal de información de los jóvenes solamente porque no tienen otra tan al alcance – el porno estuvo ahí cuando los padres y las escuelas no estuvieron. Y no me malinterpreten, el porno te puede enseñar cosas, pero si no está acompañado de ciencia y datos y apoyo de una comunidad, limita enormemente la identidad y experiencias sexuales de los jóvenes.]

sex ed

“pongamos toda la energía desperdiciada en batallar contra la malévola industria del porno, y pongámosla en programas de educación sexual integral para todos”

¿Todo chido? Todo chido.

Para más sabrosura (nada de porno aquí, lo siento. para eso esta Google):

¿Qué decimos las feministas sobre la pornografía? Los orígenes de un debate (PDF)

Porno feminista Dirty Diaries

What makes feminist porn feminist

Una defensa feminista de la pornografía.- por Wendy McElroy

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